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lunes

Historia de la Brujería

El rechazo de la magia como perniciosa (que prefigura la idea de brujería) se remonta a la antigua Mesopotamia y a Egipto. Así lo atestiguan la Biblia y el Código de Hammurabi (2.000 adC.). En la Era Cristiana se relaciona la magia con el culto al diablo o satanismo. Sin embargo, los practicantes y la antropología distinguen entre la magia blanca, tendiente al bien, y la magia negra, orientada hacia el mal. El investigador Brian P. Levak, en el trabajo "La caza de brujas en la Europa moderna", establece que cuando los europeos modernos (a partir del siglo XV) hablan de brujería, lo hacen en el sentido de magia en general, pero más frecuentemente en el de magia nociva. La campaña de la Iglesia Católica romana contra la magia, ya rechazada en los tiempos bíblicos, se convirtió así en cruzada contra personas a las que se acusaba de pactos con el diablo. A las brujas se atribuyeron desde asesinatos y propagación de enfermedades, hasta la destrucción de cosechas mediante la incineración de sustancias encantadas o la impotencia de un recién casado, escondiendo en su cama una correa con nudos. A esas prácticas se las llamaba, en latín, maleficia (maleficios).Las habladurías populares decían en Europa medieval y moderna que las brujas se reunían con el diablo en el sabat o aquelarre, asamblea a la que llegaban volando en escobas encantadas. En el sabat se realizaban misas negras (parodia de la misa católica) y frecuentemente había orgías sexuales.Las noches de brujas, que movilizaban supuestamente a todas hacia sus sitios de reunión en los montes, correspondían significativamente a las épocas del año en que, en el neolítico, se realizaban ritos de fertilidad, para lograr que la naturaleza no muriera en el invierno y concediera buenas cosechas en el verano. Las principales reuniones se celebraban el 31 de julio y el 1 de febrero. De este modo, la brujería permanecía subterráneamente ligada a las religiones panteístas germánica y celta.La acusación de brujería era muy grave. Sirvió para culpar de herejía a muchos inocentes a fines de la Edad Media y comienzos de la Era Moderna. Miles de personas fueron conducidas ante tribunales civiles o eclesiásticos, y muchas de ellas fueron condenadas y ejecutadas, después de que se las obligaba a confesar mediante torturas, y sin derecho a defensa. Los investigadores ofrecen números muy distintos de ejecutados a lo largo de los siglos XIII, XIV, XV, XVI y XVII. Las cifras oscilan entre 100.000 y medio millón.La oposición de la Iglesia a la magia fue un lógico desarrollo de su prédica para extirpar el paganismo de las antiguas colonias romanas. Pero a partir de la creación del Tribunal de la Inquisición, en el siglo XIII, la oposición y el rechazo se convitieron en persecución y enjuiciamiento sistemáticos, en el marco de la lucha general contra las herejías y disidencias, y con el fin de unificar la ideología y la práctica del catolicismo.El instrumento más brutal destinado a dirigir la caza de brujas fue el "Malleus maleficarum", el conocido "Martillo de las brujas", escrito en 1486 por los monjes dominicos alemanes Heinrich Kraemer y Johann Sprenger. Este código indicaba cómo reconocer a las brujas (las manchas en la piel eran un signo, por ejemplo) y enseñaba contra ellas diversas formas de tortura. También instruía sobre cómo realizar interrogatorios intencionalmente confusos y contradictorios para desconcertar a las acusadas y lograr que finalmente se traicionaran y traicionaran a otras. Una paradoja del libro es su afirmación de que las brujas existen, y negarlo es incurrir en falta y hacerse sospechoso de brujería. Especialmente notable es la descarnada misoginia del "Martillo...", que se atenía al principio "la hembra es más amarga que la muerte" y sostenía la tendencia natural de la mujer al desenfreno sexual. Como el diablo es masculino, las mujeres no podían hacer otra cosa que sometérsele. Una de las últimas cacerías de brujas tuvo lugar en Salem, Massachusetts, Estados Unidos, en 1692. Dieciocho personas fueron ahorcadas y dos murieron en prisión por acusaciones de brujería. Los procesos y ejecuciones de Salem fueron recreados por el dramaturgo Arthur Miller en una obra estrenada en 1953, cuando funcionaba una comisión que investigaba "actividades antiamericanas" (comunismo) en los Estados Unidos. Desde entonces, la expresión "caza de brujas" se aplica metafóricamente a cualquier persecusión de tipo ideológico. Con el nombre de brujos se identifica también en América a los hechiceros, magos, médicos o chamanes de las tribus indígenas, que no practican magia nociva sino beneficiosa para sus comunidades.